miércoles, octubre 25, 2006

Deriva

Deriva es un lugar espantoso. Está habitado por la nada. Allí se llega sin saber como, sin propósito. Salir es imposible para muchos, para algunos el atrevimiento de la salida les es cobrado con la muerte. Las drogas nublan el camino hacia la frontera de Deriva.


La tierra de Deriva está llena de amigos y amantes, de música y literatura. Puedes verlos, pero no sentirlos. Esto es lo más atroz de Deriva, la impotencia de la negación, el potencial nunca convertido en acto. La vida dejada llevar por ideales ajenos, el camino recorrido en sentido inverso. La inversión de la identidad.

Mientras ensucio mi tiempo buscando actividades para no dormir me pregunto cuando entré en Deriva. Y si algún día podré salir.

Deriva

Deriva es un lugar espantoso. Está habitado por la nada. Allí se llega sin saber como, sin propósito. Salir es imposible para muchos, para algunos el atrevimiento de la salida les es cobrado con la muerte. Las drogas nublan el camino hacia la frontera de Deriva.


La tierra de Deriva está llena de amigos y amantes, de música y literatura. Puedes verlos, pero no sentirlos. Esto es lo más atroz de Deriva, la impotencia de la negación, el potencial nunca convertido en acto. La vida dejada llevar por ideales ajenos, el camino recorrido en sentido inverso. La inversión de la identidad.

Mientras ensucio mi tiempo buscando actividades para no dormir me pregunto cuando entré en Deriva. Y si algún día podré salir.

Deriva

Deriva es un lugar espantoso. Está habitado por la nada. Allí se llega sin saber como, sin propósito. Salir es imposible para muchos, para algunos el atrevimiento de la salida les es cobrado con la muerte. Las drogas nublan el camino hacia la frontera de Deriva.


La tierra de Deriva está llena de amigos y amantes, de música y literatura. Puedes verlos, pero no sentirlos. Esto es lo más atroz de Deriva, la impotencia de la negación, el potencial nunca convertido en acto. La vida dejada llevar por ideales ajenos, el camino recorrido en sentido inverso. La inversión de la identidad.

Mientras ensucio mi tiempo buscando actividades para no dormir me pregunto cuando entré en Deriva. Y si algún día podré salir.

martes, abril 26, 2005

vofo

martes, abril 05, 2005

Quiero ser santa

miércoles, marzo 30, 2005

Los chinos son tremendamente pesimistas


Uno está acostumbrado a leer todo tipo de estupideces en cualquier superficie de cualquier facultad, especialmente tonterías políticas, simbolitos y mensajes no-cifrados para el universo en general o para algún individuo en concreto.
Es un hecho: los alumnos se aburren en clase. Y acostumbrados a tatuar las mesas con sus inquietudes nada trascendentales siguen con tan poco estética aficción en baños, paredes y demás.
De acuerdo, lo asumo. Hay cosas peores en el mundo, incluso en la universidad (Basta con aparecer en cualquier sesión claustral) Aunque no me guste, por que es una cosa fea y nada atractiva, algo que nos gusta hacer, pero casi nunca ver, por que es una falta de respeto hacia los demás y hacia mí en concreto.
Por que a NADIE le importa que seas el más facha de la ciudad, el más ñoño o el más ridículo. A los que quieran expresar tu opinión yo les recomiendo que en vez de pinturrajar por ahí simbolitos y frases de las que no llegan a comprender su verdadero sentido, le manden una carta a Pedro J o llamen al Diario de Patricia; y así al menos nos reímos un poco de ellos.
Quedando clara mi opinión sobre estas pintadas infames y sin sentido, quería centrar ahora mi atención en uno de estos mensajes que el otro día leí en una mesa de mi facultad. Una de esas frases que sufren el extraño e incomprensible fenómeno de la reproducción, que comienzan unos, siguen otros y acaban los más pringaos del grupo.
Pues bien, estaba yo no-atendiendo a la clase (momento en que plasmo mis inquietudes en un papel, donde nadie va a estar obligado a leerlas aunque me parezcan que no tengan nada que ver con las tonterías que normalmente se leen po ahí) cuandio inevitablemente me sentí atraído hacia susidicho mensaje, que decía así:
Los chinos son tremendamente pesimistas; no los chinos son chinos.
Quedé consternado, perplejo. A qué punto de tedio se debe llegar para escribir semejante cosa? Más aún para continuarla de ese modo?
Nunca podré comprenderlo, pero este es el mensaje que haya leído jamás que más em ha cautivado y sorprendido. Ingenio absurdo sobre conglomerado blanco de tercera.
En ocasiones incluso las cosas más necias ofrecen un halo de brillantez.

martes, marzo 29, 2005

Ser barrendero mola mil

Es muy tarde y mañana madrugo. Yo no quiero ir me a la cama, vale? Hace un calor de muerte y me voy a revolver infinito en la cama. Lo veo, lo presiento. Pero la experiencia me dice que va a ser mejor hacerlo ahora en vez de más tarde, cuando realmente tenga sueño, si me quiero dormir en la clase del vcerector (que con la tontería acojona mucho más que cualquier otro profesor)Quien dijo eso de que la vida del estudiante es la mejor se equivocó. Pero mucho; la vida del estudiante es una mierda. La vida que realmente lo flipa de molona es la del barrendero.Os lo digo yo, que es verdad. El barrendero tiene la vida más estupenda que te puedas imaginar, todo son ventajas. Primero y fundamental: un barrendero es un funcionario.Eso es lo máximo a lo que alguien puede aspirar profesionalmente en este país. Ay! quien pudiera ser funcionario algún día.Vale, pero luego existen diferentes tipos de funcionarios. Yo siempre he dicho que de mayor quería ser maestro, por que ya desde bien pequeñito me he visto con intenciones de vivir bien.Pero claro, tampoco es un lujazo, por que los adolescentes ya no son lo que eran. Delincuencia, marginalidad: están rodeados de esas cosas tan desagradables que te hacen cambiar la tele de canal cada vez que las sacan a colación. No mola nada. Además yo siempre fuí un niño muy propenso al moving, solo que a a mí me ponía un poco eso de sentirme acosasdo por mis compañeros. Todos unos atletas, por otro lado. Lo de verles en el vestuario ya me reconciliaba con el mundo, así que nunca sentí impulsos a suicidarme.En todo caso, mis recuerdos del instituto no son muy gratos, así que supongo que ahora que la cosa está peor no sería muy apropiado para mi salud mental rodearme diariamente de delincuentes juveniles.Luego están los funcionarios bordes de ventanilla, gran mito iconográfico de la sociedad española. Y yo no valgo para estar de tan mala baba. Es que veo que seguiría así todo el día y no me mola vivir amargado.Y bueno, luego hay cientos de funcionarios de todo tipo: polis (eso nunca jamás!) y cosas así, siempre cargos de responsabilidad.Pero un barrendero solo tiene que barrer! Algo que todos hacemos sin recompensa en nuestra casa, algo sumamente sencillo y no demasiado nonótono; menos aún en la calle, con la gente paseando y tal.En el fondo es como estar en una terraza, pero quemando calorías con la escoba.Pues eso, nenes, que si no sois capaces de lograr vuestros objetivos en la vida, ya sabeis: siempre os queda ser barrendero.

Los chinos son tremendamente pesimistas


Uno está acostumbrado a leer todo tipo de estupideces en cualquier superficie de cualquier facultad, especialmente tonterías políticas, simbolitos y mensajes no-cifrados para el universo en general o para algún individuo en concreto.
Es un hecho: los alumnos se aburren en clase. Y acostumbrados a tatuar las mesas con sus inquietudes nada trascendentales siguen con tan poco estética aficción en baños, paredes y demás.
De acuerdo, lo asumo. Hay cosas peores en el mundo, incluso en la universidad (Basta con aparecer en cualquier sesión claustral) Aunque no me guste, por que es una cosa fea y nada atractiva, algo que nos gusta hacer, pero casi nunca ver, por que es una falta de respeto hacia los demás y hacia mí en concreto.
Por que a NADIE le importa que seas el más facha de la ciudad, el más ñoño o el más ridículo. A los que quieran expresar tu opinión yo les recomiendo que en vez de pinturrajar por ahí simbolitos y frases de las que no llegan a comprender su verdadero sentido, le manden una carta a Pedro J o llamen al Diario de Patricia; y así al menos nos reímos un poco de ellos.
Quedando clara mi opinión sobre estas pintadas infames y sin sentido, quería centrar ahora mi atención en uno de estos mensajes que el otro día leí en una mesa de mi facultad. Una de esas frases que sufren el extraño e incomprensible fenómeno de la reproducción, que comienzan unos, siguen otros y acaban los más pringaos del grupo.
Pues bien, estaba yo no-atendiendo a la clase (momento en que plasmo mis inquietudes en un papel, donde nadie va a estar obligado a leerlas aunque me parezcan que no tengan nada que ver con las tonterías que normalmente se leen po ahí) cuandio inevitablemente me sentí atraído hacia susidicho mensaje, que decía así:
Los chinos son tremendamente pesimistas; no los chinos son chinos.
Quedé consternado, perplejo. A qué punto de tedio se debe llegar para escribir semejante cosa? Más aún para continuarla de ese modo?
Nunca podré comprenderlo, pero este es el mensaje que haya leído jamás que más em ha cautivado y sorprendido. Ingenio absurdo sobre conglomerado blanco de tercera.
En ocasiones incluso las cosas más necias ofrecen un halo de brillantez.